FUERA “COYOTES”: SALOMÓN
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

Lo que no se esperaba, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, anunció en su conferencia mañanera que a partir de esta fecha serán reinstalados los 630 trabajadores del Gobierno del Estado- de mil 344- que en diciembre del año 2024 fueron despedidos con base en el decreto 24 estipulado por la LXVI Legislatura.
Por el mismo decreto fueron despedidos mil 344 burócratas- de estos habían sido reinstalados 714, el resto, 630- fueron condenados oficialmente a no regresar a sus labores-así, sin justificación alguna-“nada más porque gobiernos anteriores habían hecho contrataciones fraudulentas” pese a que los despedidos cumplían con todos los requisitos de la Ley Orgánica, además de tener antigüedad, el hecho se calificó como un abuso del Ejecutivo Estatal.
El despido causó una serie de movilizaciones de protesta para ser reinstalados, pero el aparato gubernamental se cerró frontalmente con los demandantes en una coalición con el Sindicato de los Trabajadores del Estado en un trance de contubernio.
La dirigente del Sindicato, Carmen Zárate Rojas, hizo oídos sordos y el caso llegó hasta la Presidencia de la República, a los tribunales, a la Suprema Corte, a la Cámara Federal de Diputados en donde la congresista del PT, Margarita García y la bancada petista pidieron que los despedidos fueran reinstalados tras rechiflar al gobierno de Oaxaca al que calificaron como un violador de los derechos laborales.
El despido de los trabajadores se politizó, polemizo y condenó, motivo que aceleró el descontento social de muchas organizaciones sociales y políticas- que también han sido marginadas- lo que redundó en la demanda colectiva de la revocación del mandato del gobernador en turno, todo se hizo una llamarada, que cundió negativamente al mandatario.
Al fin- el Gobierno Estatal, anunció en su conferencia de prensa, que serán restituidos los 630 trabajadores que durante nueve meses pasaron momentos críticos con afectación a sus familiares sin embargo hay sospechas porque el mandatario les advirtió que la recontratación es personal sin intermediarios, ni coyotes, ni defensa alguna, lo que despertó suspicacias, ¿pues entonces de que se trata?
Para empezar no se puede proceder jurídicamente mientras el Congreso del Estado, no derogue el decreto 24- dictaminado por el mayoriteo de los diputados de Morena, el PT y el Verde Ecologista- bajo la manipulación del pastor de la Cámara, Benjamín Viveros Montalvo- que actuaron con precipitación y consigna oficial, lo que dio origen al atentado a los trabajadores.
También se cuenta con la complicidad del Consejero Jurídico del Gobierno del Estado, Geovany Vásquez Sagrero, quien llevó el teje y manejo de la asesoría jurídica gubernamental- que sustentó ilegalmente el despido de los empleados, que por supuesto no tuvo fundamento legal y todo se le vino abajo al Gobierno Estatal; por lo menos se espera la renuncia irrevocable de Sagrero, la misma sanción se debe fincar al Secretario del Ejecutivo, Jesús Romero López, encargado de la política interna de la entidad oaxaqueña.
Si bien, el Ejecutivo dice- que a los trabajadores reinstalados se les respetará sus derechos laborales, su antigüedad, sus categorías, sus centros de trabajo, así- se les pagará sueldos caídos y todas las prerrogativas de ley.
Esto debe hacerse bajo procedimientos jurídicos con base en la ley laboral, para que reciban lo que les corresponde con justicia, equidad y normas establecidas- no es un convenio de palabra, se tiene que sustentar oficialmente con documentos básicos y con el consentimiento de los reinstalados con acta notarial- nada se tiene que hacer en los oscurito.
Es todo un movimiento debido a que las plazas ya están congeladas, ya no hay presupuesto o se destinó a otras actividades, entonces hay que hacer trámites, incluso, nuevo apartados- reactivar y sustentar la Ley Orgánica del Gobierno del Estado, “no es enchílame esta” a menos que se trate de una jugarreta más en agravio de la sociedad oaxaqueña.
Vamos, políticamente, este suceso le afecta políticamente al Gobierno del Estado, en nada le favorece, ni se va a reivindicar, si así lo piensa, ni va a conquistar nuevamente la solidaridad de los trabajadores, que ya fueron mancillados, no obstante, que son reinstalados, los hechos ya están plasmados, se perdona, pero no se olvida, ya quedó la rencilla que ha cundido en la sociedad oaxaqueña, los resultados se verán en los procesos electorales.
